LA PROHIBICIÓN DE LAS CORRIDAS DE TOROS EN CATALUNYA.
agosto 1st, 2010 § Dejar un comentario
La reciente prohibición de las corridas de toros aprobada por el Parlament de Catalunya a raíz de una iniciativa legislativa popular, ha generado tensiones de carácter territorial dentro y fuera de Catalunya. Al tradicional eje izquierda-derecha donde se pueden alinear los partidos del arco parlamentario, se une un segundo eje o dimensión, el independentista-autonomista. Los diferentes grupos parlamentarios se han posicionado frente a este debate de acuerdo a criterios púramente electorales, pese a la libertad de voto.
La prohibición de celebrar las corridas de toros en una parte del territorio español ha desencadenado dos subdebates paralelos:
- un debate beneficiará a aquellos partidos cuya ideología se basa en el ecologismo, en el abolicionismo del maltrato de los animales y en la crueldad a la que se somete el animal, en definitiva, será presentado por un triunfo por los partidos que defienden la prohibición del trato vejatorio al animal. (eje derecha-izquierda). Por tanto, beneficiará a los partidos con un contenido ideológico más ecologista.
- pero esta prohibición tiene otra lectura política (eje autonomista-independentista) que permite otra derivada. Los partidos soberanistas e independentistas votarán a favor de esta prohibición al referirse a las corridas de toros como “ceremonia importada del resto del Estado, esto es, foránea. De esta forma, el veto a los toros se constituye como un elemento adecuado en tanto que reúne los ingredientes de la tensión territorial. De esta forma, este asunto es susceptible de tener una segunda lectura territorial útil para el electorado independentista den tanto que una forma útil de rechazar costumbres que no son propias y al mismo tiempo manifestar y reafirmar su ideosincracia nacional. Por tanto, este segundo debate beneficiará a los partidos independentistas y más soberanistas.
De haberse celebrado este debate en otro Estado con una alta homogeneidad social y nacional (EE.UU o Francia, por ejemplo) , este debate se hubiera articulado entorno criterios púramente económicos (costes de la prohibición, generación y tráfico de ingresos, etc… ) , sociales (arraigambre en las costumbres, cambios en las tradiciones…) y de maltrato al animal (si la estocada lo hace sufrir, si se trata de una fiesta, etc…).En ese contexto, los partidos políticos hubieran eleborado sus discursos y sus posturas situándolos a lo largo de ese eje derecha-izquierda y en clara sintonía con su ideología programática: es altamente probable que los partidos situados en el extremo izquierda de ese eje se hubieran decantado por la prohibición (partidos ecologistas, de izquierdas, marxistas, socialdemócratas…). Por el contrario, los partidos democristianos, de derechas, centroreformistas… hubieran adoptado discursos de una mayor tolerancia y permisividad hacia esa “costumbre”. Es lo que ocurrió con este mismo debate en la Comunidad autónoma de las Islas Canarias, donde desde 1991, las corridas están vetadas. O lo que ocurrirá en Francia si este debate llega a celebrarse.
Pero, ¿qué incentivos han impulsado a los diferentes partidos catalanes y qué costes en términos electorales deberán asumir?:
IC-IUiA: uno de los triunfadores en términos de incentivos a su electorado. Esta prohibición se adapta como un guante de látex a su ideología y a las tesis que defiende por tratarse de un partido manifiestamente contrario al maltrato de los animales.
ERC: partido independentista que a mi juicio se ha convertido en otro de los vencedores de esta decisión del Parlament. Concibe las a las corridas de toros como un elemento foráneo y extraño a las costumbre catalanas por lo que se convierte en un elemento que hay que prohibir. Sin embargo, en unas semanas asistiremos a una contradicción en este debate. Por un lado, el Parlament ha prohibido las corridas de toros pero por otro, se permite al mismo tiempo, los llamados CORREBOUS. Se trata de encierros donde se suelta un toro (o vaquilla) en las calles de un pueblo y se le somete a múltiples fechorías. Se celebran en municipios de Catalunya donde ERC y CIU tiene una fuerte implantación y donde su posible prohibición leS supondría unos costes electorales muy altos. Los medios de comunicación madrileños, es de suponer, llevarán INMEDIATMENTE a sus portadas este escenario contradictorio: prohibir una parte del maltrato pero permitir los correbous.
CIU: aunque no es un partido ni ecologista ni independentista, su postura le permite rentabilizar ambos ejes: le permite elaborar discursos que contengan elementos de ambos ejes. Su electorado es un alto porcentaje soberanista y autonomista y percibe esta “costumbre” como un instrumento extraño. Rentabiliza este debate frente a su electorado a la hora de postularse como defensor de la limpieza de las costumbres en aquello que es y no es catalán.

